Aunque muchos jubilados están exentos de pagar impuestos, existen situaciones específicas que generan la necesidad de declarar y, en algunos casos, pagar al Servicio de Administración Tributaria (SAT).
En 2025, esto representa un ingreso mensual aproximado de $49,995 pesos, lo que significa que si un jubilado recibe una pensión menor a ese monto mensual, no está obligado a pagar impuestos al SAT; sin embargo, si los ingresos de un jubilado superan ese límite, ya sea porque recibe una pensión elevada o porque percibe otras fuentes de ingreso además de la pensión, entonces sí está obligado a declarar y, eventualmente, a pagar impuestos.
Si el jubilado trabaja y cotiza simultáneamente como persona física, debe sumar sus ingresos totales al momento de declarar. En este caso, la pensión se considera un ingreso adicional y puede influir en la determinación del monto del impuesto anual. Es importante que los jubilados estén al tanto de estas disposiciones para evitar sorpresas desagradables.
Para cumplir con esta obligación, es recomendable que los jubilados se acerquen a un contador o utilicen las herramientas del SAT en línea, como el visor de nómina y declaración anual, disponibles en el portal oficial. Estas herramientas permiten revisar los ingresos acumulados y determinar si es necesario presentar declaración y realizar algún pago.
El SAT ha reiterado la importancia de que los pensionados comprendan sus obligaciones fiscales para evitar problemas futuros. La falta de conocimiento no exime de responsabilidad, por lo que es fundamental que los jubilados se informen adecuadamente sobre su situación fiscal.
El cumplimiento de las obligaciones fiscales no solo evita sanciones, sino que también contribuye al correcto funcionamiento del sistema tributario del país. Los jubilados deben ser conscientes de su papel en este proceso y actuar en consecuencia.