Afortunadamente, existen mecanismos que garantizan un ingreso mínimo, asegurando que nadie quede desprotegido en su vejez.
Por otro lado, la Ley 97 del IMSS introduce un esquema de cuentas individuales administradas por las AFORES. Aquí, el requisito mínimo es de 825 semanas cotizadas, aunque este número incrementa anualmente. Este sistema busca que los trabajadores tengan un control más directo sobre sus ahorros para el retiro, pero también implica una mayor responsabilidad en la planificación financiera.
En el caso del ISSSTE, los requisitos son diferentes. Se requiere un mínimo de 25 años de cotización y una edad de 60 años para cesantía en edad avanzada o 65 años para vejez. El pago mínimo establecido para 2025 es de $6,676.48 pesos. Este sistema también busca asegurar un ingreso básico para quienes han dedicado su vida laboral al servicio público.
Para aquellos que no cumplen con los requisitos de una pensión contributiva, existen las pensiones no contributivas. Estas se otorgan cuando los recursos de la cuenta AFORE no son suficientes para contratar una renta vitalicia o un retiro programado. Es una opción vital para quienes, por diversas razones, no lograron acumular las semanas necesarias.
Es fundamental que los trabajadores verifiquen sus semanas cotizadas. Esto se puede hacer a través del sitio de Servicios Digitales del IMSS o consultando directamente con la AFORE correspondiente. Tener claridad sobre este aspecto es el primer paso para planificar un retiro seguro.
Para aquellos que descubren que no han cotizado lo suficiente, existen alternativas como la Modalidad 40 del IMSS. Esta opción permite seguir cotizando de manera voluntaria, aumentando así las semanas cotizadas y, potencialmente, el monto de la pensión futura.
Es importante recordar que las regulaciones y requisitos pueden variar dependiendo de la ley a la que estés afiliado, ya sea la Ley 73 o Ley 97 del IMSS, o el ISSSTE. Mantenerse informado sobre estos aspectos es importante para evitar sorpresas desagradables al momento del retiro.