El número de semanas cotizadas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es un dato esencial para quienes se preparan para iniciar su trámite de pensión, especialmente aquellos trabajadores afiliados bajo el régimen de la Ley del Seguro Social de 1973.
Este cálculo se basa directamente en las semanas que el trabajador ha acumulado a lo largo de su vida laboral, por lo que conocer esta cifra con precisión es indispensable para determinar si se cumple con los requisitos para pensionarse.
La constancia de semanas cotizadas es el documento oficial que permite al trabajador verificar cuántas semanas ha acumulado ante el IMSS. Cada semana registrada corresponde a una aportación realizada por el patrón y el gobierno federal al sistema de seguridad social.
Este trámite puede realizarse sin costo alguno y refleja el número de semanas vigentes al momento de solicitarla.
Entre los requisitos están el Número de Seguridad Social (NSS) y una identificación oficial vigente, como la credencial para votar, pasaporte, cartilla del Servicio Militar Nacional, cédula profesional o matrícula consular.
En el caso de personas extranjeras, se solicita un documento de identidad del país de origen acompañado por la forma migratoria FM2 o FM3, emitida por el Instituto Nacional de Migración. También se puede presentar la credencial ADIMSS.
La ley establece que las empresas tienen hasta cinco días hábiles desde el inicio de la relación laboral para registrar a sus empleados en el instituto.
Para quienes se encuentran próximos a la jubilación, contar con esta constancia es un paso clave en la planificación del retiro.
Una vez confirmado que se cuenta con las semanas necesarias, el trámite para solicitar la pensión deberá realizarse en la Unidad de Medicina Familiar que corresponda al domicilio del solicitante.
La constancia de semanas cotizadas se convierte así en un documento indispensable tanto para proteger los derechos laborales durante la vida activa como para garantizar el acceso a una pensión en la etapa de retiro.