Las leyes de retiro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) son distintas y se definen de acuerdo con la fecha en la que comenzaste a cotizar para tu retiro.
Ambos esquemas presentan caminos distintos: mientras la Ley 73 se basa en un sistema solidario administrado por el IMSS, la Ley 97 se sustenta en cuentas individuales manejadas por las Afores.
Las estrategias para mejorar la pensión en este esquema son las siguientes:
- Aumentar el salario base de cotización: subir el promedio en los últimos cinco años eleva el monto de la pensión.
- Seguir cotizando después de los 60 años: permite acceder a un porcentaje mayor por cesantía.
- Evitar interrupciones en las semanas cotizadas: mantener la continuidad asegura el derecho a pensionarse.
Una de las herramientas más utilizadas es la Modalidad 40, que permite seguir cotizando sin patrón y con un salario base más alto, lo que aumenta significativamente el promedio salarial que usará el IMSS para calcular la pensión. En caso de que sea necesario recuperar derechos antes de ingresar a la Modalidad 40, puede utilizarse la Modalidad 10, dirigida a trabajadores independientes.
Las estrategias más efectivas en este régimen son:
- Realizar aportaciones voluntarias: cada contribución adicional aumenta el capital y genera rendimientos.
- Mantener continuidad laboral: más semanas cotizadas aumentan las posibilidades de alcanzar una pensión suficiente.
- Planear con anticipación: usar simuladores y asesoría especializada permite ajustar la estrategia de ahorro a tiempo.
En la Ley 73, la clave es influir en el salario promedio de los últimos años, principalmente a través de la Modalidad 40.
En la Ley 97, el resultado depende directamente de la disciplina en el ahorro y las aportaciones voluntarias en la Afore.
En ambos casos, la planeación temprana y el acompañamiento profesional son factores determinantes para garantizar un retiro con mayor seguridad económica.