Este sistema ha evolucionado para adaptarse a las necesidades de los trabajadores del sector privado y público, ofreciendo diferentes tipos de pensiones como cesantía en edad avanzada, vejez, retiro anticipado, incapacidad permanente, invalidez, viudez, orfandad y ascendientes. Cada una de estas pensiones tiene requisitos específicos que los beneficiarios deben cumplir.
Una de las estrategias más efectivas para aumentar la pensión bajo la Ley 97 es realizar aportaciones voluntarias o complementarias a la cuenta Afore. Estas aportaciones adicionales pueden incrementar significativamente el saldo acumulado, lo que se traduce en una pensión más alta al momento del retiro. Además, elegir una Afore con mejores rendimientos y menores comisiones es esencial para optimizar el crecimiento del fondo de pensión.
Retrasar la edad de retiro es otra estrategia que puede beneficiar a los trabajadores. Al posponer el retiro, el saldo acumulado en la cuenta Afore tiene más tiempo para crecer, y al repartirse en menos años de pensión, el monto mensual recibido será mayor. Esta decisión debe ser evaluada cuidadosamente, considerando la salud y las necesidades personales de cada trabajador.
El ajuste de la Pensión Mínima Garantizada es una medida que busca proteger el poder adquisitivo de los pensionados frente a la inflación. Este incremento es especialmente relevante para aquellos que reciben el monto mínimo, ya que asegura que su pensión mantenga su valor real a lo largo del tiempo, permitiéndoles cubrir sus necesidades básicas.