Cotizar al tope en Modalidad 40 del IMSS cuesta más de $11,000 al mes en 2025, pero ¿es sostenible? Este esquema de afiliación, conocido como Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, sigue posicionándose como una de las herramientas más potentes para incrementar el monto de la pensión entre quienes cotizan bajo la Ley del Seguro Social de 1973.
Sin embargo, este beneficio no es gratuito, debido a que cotizar al tope implica un desembolso mensual que supera los $11,000 pesos, una cifra que pone sobre la mesa una pregunta fundamental para muchos trabajadores: ¿es realmente sostenible este esquema a largo plazo?
Bajo este esquema, es posible elevar el promedio salarial de los últimos cinco años, al tiempo que se siguen sumando semanas cotizadas, dos elementos clave para calcular la pensión bajo la Ley de 1973.
El gran reto de este modelo es su alto costo financiero. En 2025, la cuota mensual es del 13.347% del salario base elegido, lo que significa que quien cotiza al tope debe pagar alrededor de $11,473 pesos al mes; sin embargo, el panorama se complica con el tiempo, debido a que esta tasa incrementará progresivamente hasta llegar al 18.8% en 2030, por lo que el gasto anual también crecerá considerablemente.
Por ejemplo, a valor actual, esto implicaría un desembolso de más de $137,000 pesos al año, sin contar con otros compromisos económicos. Uno de los principales riesgos es la rigidez del esquema: una vez que se elige el salario base, no se puede modificar, y no pagar durante dos meses consecutivos implica la baja automática del programa, lo cual puede descarrilar años de planeación para el retiro.
Además, es importante mencionar que la Modalidad 40 del IMSS no otorga servicios médicos mientras se está inscrito. Este beneficio se reactiva solo cuando el trabajador obtiene su pensión. Para quienes dependen del IMSS como su única fuente de atención médica, esto representa una desventaja significativa.
La sostenibilidad de la Modalidad 40 depende, en gran medida, de la estabilidad financiera del trabajador. Para personas con ingresos constantes, un horizonte de jubilación cercano, y objetivos claros, puede ser una inversión rentable. Pero para quienes enfrentan incertidumbre laboral o ingresos variables, este esquema puede representar una carga difícil de mantener.
Asimismo, no todos los trabajadores tienen el mismo beneficio. Quienes cotizan bajo la Ley del Seguro Social de 1997, aunque pueden acceder a la Modalidad 40, no verán el mismo impacto, ya que su pensión se calcula con base en el saldo de su AFORE.