En México, la edad al momento del retiro y los años trabajados —medidos como semanas cotizadas o años de servicio— son factores clave para determinar si un trabajador puede acceder a una pensión, y cuánto recibirá. Sin embargo, el impacto específico de estos elementos varía según el régimen al que esté inscrito el trabajador en el IMSS o el ISSSTE.
Bajo la Ley 73, los trabajadores necesitan al menos 500 semanas de cotización para jubilarse, y el cálculo de la pensión depende del promedio salarial de los últimos cinco años. Además, la edad influye directamente en el porcentaje de pensión que se recibe: a los 60 años se otorga el 75% del monto calculado; a los 65 años, el 100%. También existe la opción de aumentar el promedio salarial mediante la llamada Modalidad 40. El monto se actualiza anualmente conforme a las UMAs, aunque resoluciones judiciales recientes han dado preferencia al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
En cambio, en el régimen de la Ley 97, la pensión no se basa en un salario promedio ni en un porcentaje fijo. Aquí, lo determinante es el saldo acumulado en la cuenta individual de la Afore, alimentado por aportaciones y rendimientos. Aunque existen requisitos de edad mínima y semanas cotizadas, el monto final depende de lo ahorrado y las decisiones de retiro: renta vitalicia, retiro programado o pensión garantizada.
El Décimo Transitorio aplica a trabajadores que cotizaban antes del 1 de abril de 2007 y no aceptaron cambiar al sistema de cuentas individuales. Aquí, la pensión se calcula con base en el sueldo básico y los años de servicio. Si se cumplen los requisitos —como 30 años trabajados para hombres o 28 para mujeres—, se puede obtener el 100% del sueldo. Existen otras modalidades que permiten el retiro con menos años, pero con un porcentaje menor.
Por su parte, quienes optaron por el Régimen Ordinario —ya sea por decisión voluntaria o porque comenzaron a cotizar después de 2007— tienen una cuenta individual administrada por una Afore. Igual que en la Ley 97 del IMSS, lo que se reciba al final dependerá del ahorro acumulado y los rendimientos. Este régimen impone un tope máximo de 10 UMAs para calcular la pensión mensual, lo que puede limitar el ingreso, especialmente en comparación con quienes permanecieron en el Décimo Transitorio.
Aunque en todos los casos se exige una edad mínima y un número determinado de semanas o años de servicio para acceder a la jubilación, el peso que tienen estos factores en el cálculo del monto final varía considerablemente.
En los regímenes tradicionales del IMSS y del ISSSTE (Ley 73 y Décimo Transitorio), la edad y el tiempo trabajado son determinantes para calcular directamente la pensión, basada en el salario promedio o el sueldo base. En contraste, en los sistemas más recientes (Ley 97 y Régimen Ordinario), estos factores solo definen si se puede acceder al retiro, pero el monto depende esencialmente del ahorro en la cuenta individual.