El Paquete Económico 2026 proyecta un gasto total en pensiones de 2.3 billones de pesos, lo que implica un crecimiento real de 3.7 % respecto a 2025. Aunque la cifra es alta, se trata del menor incremento desde 2018, ya que en los últimos años el promedio anual de crecimiento había sido de 8.5 %. Esto significa que, por primera vez en casi una década, el gasto en pensiones crece por debajo del 5 %.
El informe del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advierte que esta desaceleración representa un reto, ya que las pensiones absorben cada vez más espacio dentro del presupuesto federal. Para 2026 equivaldrán al 6 % del PIB, es decir, un monto 2.3 veces mayor al destinado a salud y casi el doble de lo asignado a educación.
Sin embargo, el ajuste no impacta de la misma forma a todos los programas. Mientras que las pensiones contributivas —las que provienen de aportaciones de trabajadores, patrones y gobierno— apenas tendrán un incremento del 0.5 %, el presupuesto de pensiones para el IMSS y el ISSSTE, que concentran la mayoría de pensionados, presenta caídas del 2.5 % y 2.3 % respectivamente. Esto contrasta con el hecho de que el número de beneficiarios en estas instituciones crece alrededor del 3 % cada año.
El Paquete Económico 2026 refleja una clara redirección de recursos: se fortalecen los programas sociales de pensiones bajo la Secretaría del Bienestar, pero se recortan fondos a las instituciones con mayor número de pensionados, como IMSS e ISSSTE. Esta decisión podría generar tensiones financieras en el corto plazo y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones en el mediano plazo.