Las semanas cotizadas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) son un indicador clave del tiempo que una persona ha aportado al sistema de seguridad social. Estas semanas representan las contribuciones tripartitas: del trabajador, del patrón y del Gobierno Federal, y se contabilizan cada 7 días cotizados.
El número de semanas acumuladas tiene un impacto directo en la pensión que recibirás al momento de retirarte. Por ejemplo, bajo la Ley del Seguro Social de 1973 (Ley del 73), que aplica a quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997, se requieren al menos 500 semanas cotizadas para acceder a una pensión. Estas semanas equivalen a 10 años de trabajo, y a mayor número de semanas acumuladas y mejor promedio salarial de los últimos cinco años, mayor será la pensión vitalicia que se puede obtener.
Por su parte, los trabajadores bajo la Ley del 97, vigente para quienes comenzaron a cotizar a partir del 1 de julio de 1997, necesitan al menos 750 semanas cotizadas, lo que equivale aproximadamente a 14.4 años de trabajo. En este caso, la pensión no se calcula en función de las semanas acumuladas sino del ahorro en la Afore, dividido entre la esperanza de vida del asegurado.