Cuando las y los trabajadores se acercan a la edad de retiro, una de las preguntas más frecuentes es bajo qué ley del IMSS se van a pensionar: la Ley 73 o la Ley 97.
La respuesta depende principalmente de la fecha en que comenzaron a cotizar, pero también influyen la edad, las semanas acumuladas y el dinero ahorrado en la Afore.
La pensión puede obtenerse por:
- Cesantía en edad avanzada, entre los 60 y 64 años.
- Vejez, a partir de los 65.
El cálculo se realiza tomando en cuenta el salario promedio de las últimas 250 semanas cotizadas, es decir, los últimos cinco años de trabajo. En este caso, es el IMSS quien paga la pensión.
Si el trabajador no reúne el número mínimo de semanas, el instituto emite una negativa de pensión y la Afore entrega los recursos acumulados en una sola exhibición.
En cambio, la Ley 97 corresponde a quienes comenzaron a cotizar a partir del 1 de julio de 1997. Aquí, el requisito de semanas es mayor y progresivo: en 2025 se necesitan 850, y el número seguirá aumentando hasta alcanzar las mil semanas en 2031.
Al igual que en la ley del 73, la pensión puede solicitarse por cesantía o por vejez, la diferencia es que el monto de la pensión no lo determina el IMSS, sino el saldo acumulado en la cuenta individual de la Afore, lo que hace que el ahorro y los rendimientos jueguen un papel central.
En este régimen, el trabajador puede elegir entre tres modalidades de pensión:
- Renta vitalicia, que se contrata con una aseguradora y garantiza un pago de por vida actualizado con la inflación.
- Retiro programado, que se gestiona directamente con la Afore y se paga hasta que se agoten los recursos,
- Pensión mínima garantizada, otorgada por el Gobierno Federal para quienes cumplen con la edad y semanas, pero no acumularon lo suficiente para contratar las otras opciones.
El cálculo de la pensión es otro punto clave. En ambos casos, si no se cumplen los requisitos mínimos, el trabajador recibe de vuelta los recursos acumulados en su cuenta, aunque sin acceder a una pensión como tal.
Por ello, es fundamental que cada trabajador conozca bajo qué régimen se encuentra, ya que de eso dependerán tanto los requisitos que debe cumplir como la cantidad que recibirá al momento de su retiro.